© iStock/minoandriani
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Isla de Taquile: encuentra paz y espiritualidad en el Lago Titicaca

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El Lago Titicaca es uno de los lugares más notables de toda Sudamérica. Al ser el legendario lugar de nacimiento del Imperio Inca y el lago más grande de Sudamérica, es importante y sagrado para los locales, que lo consideran una fuente mágica de vida.

La mayoría de las excursiones parten del puerto de la ciudad de Puno. Se puede llegar a Puno desde la ciudad de Cusco, Arequipa o Lima, teniéndose varias opciones: tren, bus o avión (en este caso aterrizando en la ciudad de Juliaca, que se encuentra a 44 kilómetros). Puno es una ciudad mediana, y es la puerta de entrada al Lago Titicaca. Con una población de unos 125.000 habitantes, los servicios turísticos son su principal industria. Además, desde Puno, estás a sólo 2h30 de la frontera internacional entre Perú y Bolivia.

© iStock/Vadim_Nefedov
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Es interesante mencionar que esta región pertenece a lo que se llama el "Altiplano", la zona donde los Andes son más amplios. Comprende el sur del Perú, gran parte de Bolivia, y el norte de Chile y Argentina. En el pasado, esta zona fue la patria de algunas culturas precolombinas, especialmente la cultura Tiahuanaco.

Tiahuanaco es un poderoso imperio prehispánico que se desarrolló a orillas del Lago Titicaca. Con una lengua única, el aimara, y un Dios único, el todopoderoso Viracocha, esta cultura dominó una gran área del sur de los Andes y más allá. Alcanzó su apogeo entre el 500 y el 900 d.C. Sus restos monumentales dan testimonio de la importancia cultural y política de esta civilización, que es distinta a cualquiera de los otros imperios prehispánicos de América.
© Manuel Obeso
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Perú y Bolivia comparten el lago Titicaca, que tiene varias islas, como las islas flotantes de Uros, la Isla del Sol y la Isla de la Luna (lado boliviano). También están las encantadoras y ancestrales islas de Amantaní y Taquile en el Perú. Sugiero altamente estas dos últimas, porque están bastante lejos de la modernidad, para que puedas tener una experiencia más genuina de cómo se siente la vida andina en el lago. Quiero decir que no hay electricidad durante la noche y no hay redes sociales, sino sólo la madre naturaleza y tú. No es difícil organizar un tour a las islas desde Puno a un precio razonable. Las agencias abundan en el centro de la ciudad, o si prefieres ir por tu cuenta, elije un "moto-taxi" (tuk-tuk) y pide al conductor que te lleve al puerto.

© iStock/Yana_N
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Uros floating islands
Uros floating islands

Aunque es posible hacer una excursión de día completo a las islas, intenta dedicar una o incluso dos noches a pasar en el lago con una familia local. No te arrepentirás en absoluto. Tu tiempo allí será una verdadera experiencia para toda la vida, e incluirá comida típica y sabrosa, noches estrelladas, paisajes coloridos e impresionantes, y por supuesto, toda la amabilidad de la gente del lago.

Comenzamos a navegar hacia el lago en una lancha a motor, e inmediatamente somos testigos de su tamaño y su caprichoso clima, que hacen de éste un lugar extremo para vivir. Olas y el balanceo del barco, viento, frío, lluvia y arco iris, todo ello se puede disfrutar en una sola mañana. Más tarde, hay sol y frío nuevamente, pero esta vez muy intenso. Sentado en el barco, no puedo evitar pensar que nunca antes había estado en un lugar tan cercano al cielo. Mirando las nubes, parece que podrías tocarlas si levantas las manos. Es simplemente increíble.

© iStock/ German Lopez
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Isla de Taquile

Con una longitud máxima de 5,5 kilómetros y un ancho de 1,5, la isla de Taquile es una de las más pintorescas y encantadoras del Perú. Intika, su nombre en lengua quechua nativa, fue parte del Imperio Inca. Es por eso que aún, hoy en día, es posible encontrar algunos sitios arqueológicos.

La forma de vida ancestral, las normas sociales y las vestimentas de los habitantes no se han visto afectadas por el turismo y han permanecido intactas en el tiempo.

Taquile Island
Taquile Island

Aquí las comodidades son mínimas. El alojamiento es muy sencillo. No hay agua caliente, no hay electricidad a algunas horas del día y, con certeza, no hay calefacción. Pero toda la experiencia vale la pena. Un día sin ducharse no mata a nadie, ¿verdad? Mejor sonríe y disfruta de los momentos inolvidables y de un almuerzo único con productos naturales. Un menú muy típico de la isla es una sopa andina caliente hecha de quinua y, como plato principal, arroz, papa seca y trucha: todo frente a la inmensidad del lago. Por la noche no habrá ninguna luz excepto las estrellas del cielo. Trata de escuchar a los locales contando sus antiguas historias, disfruta de los sabores y los sonidos, acepta amablemente la ropa típica que las familias nativas te invitarán a usar. Y, sobre todo, disfruta de las pequeñas y simples cosas de la vida. Desconectar del mundo por un tiempo. No importa si es de mañana, tarde o noche, en la Isla de Taquile, serás tocado por la espiritualidad y la paz del alma, lo cual es difícil de explicar.

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© Aaron Kase
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© Gonzalo Loayza
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© iStock/ Thibaut Pagnerre
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El autor

Gonzalo Loayza

Gonzalo Loayza

Estoy en una gira eterna, a veces en el norte, a veces en el sur. A veces en invierno y a veces en primavera. Mis ojos son cámaras que graban una película de colores, música, sabores, paisajes.

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