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El Camino de la Muerte; del altiplano a la selva

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Voy a hablarles sobre el Camino de la Muerte, una vía que - durante décadas – solía ser la única conexión, construida por el hombre, entre el altiplano y la selva occidental de Bolivia. El paisaje a lo largo del camino es el más asombroso que se pueda imaginar, sin embargo, cuando éste se encontraba en uso, estaba destinado sólo a los mejores conductores y a viajeros valientes.

Death Road
Death Road
© Zoomalmapa/vanesazegada
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El camino más peligroso del mundo

Estrecha, sinuosa, sin pavimentar y a lo largo de un acantilado, esta carretera sólo era apta para los conductores más experimentados. Aunque se haya utilizado para una circulación bidireccional, una gran parte de ella es lo suficientemente ancha para un solo vehículo. Y para añadir un poco más de dificultad, cuando el terreno está seco, el polvo dificulta la visión del conductor, y cuando está húmedo, el suelo se vuelve inestable.

Después de décadas de circulación vehicular pesada e innumerables accidentes, este camino de pronto se hizo popular; comenzó a puntear las listas de las "carreteras más peligrosas del mundo" en gran cantidad de revistas internacionales, documentales y programas de televisión, incluyendo National Geographic, History Chanel y Top Gear en la BBC. Es así como ganó el título de "Camino de la Muerte". Finalmente, en 1995, el Banco Interamericano de Desarrollo ubicó esta vía en primer lugar, nombrándola "la carretera más peligrosa del mundo".

Hoy en día, aunque existe un camino asfaltado de doble sentido para realizar esta misma ruta, el Camino de la Muerte se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Bolivia, debido a su increíble paisaje natural. Sin embargo, hoy se utiliza una forma segura de atravesar la carretera: ¡bicicletas!

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El viaje por el Camino de la Muerte

En Bolivia, existe una zona clave donde convergen el altiplano y la región tropical, y el Camino de la Muerte acompaña esa transición. El viaje comienza en el seco y frío altiplano a 4.700 metros sobre el nivel del mar y, sólo 64 kilómetros después, se llega al punto más bajo en un ambiente verde y tropical.

Todas las mañanas, varios grupos vestidos con el equipo de ciclismo correspondiente, dirigidos por un guía local y acompañados por una minivan, inician su viaje por este camino.

La mayor parte de la pista es cuesta abajo. Si estás familiarizado con el ciclismo y alquilas una bicicleta con una buena suspensión para soportar el terreno rocoso, estarás más que bien. Sin embargo, no se recomienda atravesar la carretera durante la temporada de lluvia (de diciembre a febrero), ya que se hace dificultoso conducir en un terreno fangoso, por otra parte, es probable que no desees que la lluvia cubra las magníficas vistas panorámicas.

Comenzando cerca de la Cordillera de los Andes, el primer y más corto trecho de la pista está asfaltado. Apenas comienza la carretera no pavimentada, la temperatura aumenta gradualmente, los alrededores se vuelven verdes, la humedad incrementa y el paisaje no puede ser mejor.

Después de cruzar algunas caídas de agua y hacer paradas para descansar en los miradores, el viaje termina en el pueblo de Yolosa, a 3.500 metros por debajo de la altura del punto de partida. Allí, un almuerzo y una refrescante piscina esperan a los grupos de aventureros. Los que aún quieren más, pueden disfrutar de una de las tirolesas con mejor vista del país, en aquella misma localidad.

Terminando el viaje, los visitantes pueden elegir entre regresar a ciudad de La Paz, alojarse en la paradisíaca región de los Yungas – en la que se encuentran - o seguir hacia el norte para llegar al Parque Nacional Madidi.

Madidi National Park
Madidi National Park

El Camino de la Muerte es un llamado a los turistas aventureros dispuestos a cruzar la línea entre el altiplano y las tierras tropicales mientras disfrutan de paisajes inolvidables y viven la experiencia mágica de un cambio de clima drástico, en un abrir y cerrar de ojos.

© iStock/StreetFlash
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El autor

Vanesa Zegada

Vanesa Zegada

Soy Vanesa de Bolivia, y soy una verdadera amante de mi país. Nunca deja de sorprenderme, aunque yo sea de aquí. Es un país lleno de diversidad, tradiciones, lugares interesantes, que quiero compartir con ustedes a través de mis historias de viaje en itinari.

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